martes, 28 de julio de 2020

Las ciudades Estado en el Antiguo Oriente



Según Trigger las Ciudades Estados adoptaron, desde el punto vista social, la forma de una red cuyas elites compitieron una con otra, a menudo militarmente, para controlar territorios, rutas comerciales y recursos. Cada ciudad-estado tenía un territorio relativamente pequeño y una ciudad capital, que estaba encerrada por una muralla, esta forma estatal podía tener un número pequeño de centros así también como numerosas poblaciones de granjas y aldeas, sus centros urbanos tendieron a ser comunidades relativamente grandes con poblaciones. En cambio, el Estado territorial que constituye otra forma estatal, desarrolló una jerarquía de centros a nivel local, provincial y nacional pero esos centros urbanos tendieron a tener pequeñas poblaciones. Los centros estaban habitados casi exclusivamente por la clase gobernante y por los administradores artesanos especializados y la gente que los servía.

Desde el punto de vista económico las Ciudades Estados como los estados territoriales tenían mano de obra especializada, producían intercambios de excedentes y había una división social del trabajo.

Desde el punto de vista político, las Ciudades Estados tenían un control indirecto del poder y del pago de impuestos. No fue así con el estado territorial que tenía un control centralizado del poder a través del control de Estados conquistados y se impuso el impuesto intraestatal base del financiamiento de las actividades del gobierno central, en este caso, el estado se sostenía a través de grandes burocracias para asegurar la recolección de impuestos, se produjo y se administró excedentes de alimentos y el trabajo de una gran cantidad de personas lo que les permitió emprender proyectos a gran escala.

Ambas formas estatales contaron con un sistema de escritura, Cuneiforme en el caso de las ciudades estados y jeroglífico en los egipcios. Ambos contaban con un dios que actuaba como protector, a la cabeza.

Tablilla con una de las escrituras cuneiformes más tempranas


Jeroglíficos inscritos en el obelisco de [Hatshepsut] erigido en el templo de Karnak.


PARENTESCO Y ANCESTRALIDAD



 
Según Campagno parentesco y estado se presentan en la antigua sociedad egipcia como los ejes de articulación social por excelencia. Se trata de prácticas que producen el lazo social. El liderazgo se define en función de la posición generacional de los jefes o bien la descendencia que los conecta con el ancestro fundador de la comunidad. Ideológicamente los integrantes actuales de la comunidad descienden de un antepasado común. El sistema de parentesco evoca tres tipos de relaciones: alianza, filiación, hermandad/colateralidad. La relación de alianza tiene que ver con los vínculos entre individuos de sexo opuesto procedente de distintos grupos por la vía del matrimonio. La filiación refiere a los parientes en línea directa ascendente.  Respecto a las relaciones de hermandad hace referencia a la condición de hermano/hermana

El parentesco egipcio antiguo resulta ser un sistema simétrico (los mismos términos se aplican a los parientes paternales y maternales) y bilateral. Tales características inciden en los criterios de herencia socialmente vigentes. Al parecer hombres y mujeres fueron herederos de ambos progenitores

Campagno también hace referencia al principio de ancestralidad que se basa en la creencia de que todos los miembros de una comunidad descienden de un antepasado común (que puede ser tanto real, como ficticio o sobrenatural), lo que permite a la aldea trazar los lazos sociales entre sí en términos de parentesco que se constituye como un sistema social dominante, mediante el cual se expresan las relaciones sociales de los hombres entre sí y con su pasado comunal.  Los términos de parentesco no sólo conectaban al monarca con su entorno humano sino también con el mundo divino, a través de su condición filial. Es rey es un ser divino, hijo de otros ser divino, su padre. 


LIDERAZGO

El liderazgo, en este tipo de sociedades se definió en función de la posición generacional de los jefes o bien de la descendencia que los conecta de manera directa con el ancestro fundador de la comunidad.

El sistema parental ordena y codifica los roles sociales y la interacción entre los individuos que conforman una comunidad en base a la reciprocidad. Estas sociedades suelen estar formadas por grupos familiares nucleares y extensos que conviven e interactúan en un espacio en común marcado por relaciones sociales reciprocitarias (ya que fuera de ellas se encuentran los “otros” con los que no se relacionan por parentesco). Así, la reciprocidad se convierte en el principio que establece las normas sociales que guían el comportamiento entre los individuos, o sea que el parentesco se ocupa de sancionar las relaciones que se esperan de las personas dentro de la sociedad a través de la reciprocidad, entre otros mecanismos. 

En este sistema se cree que todos los miembros de una comunidad descienden de un antepasado común (que puede ser tanto real, como ficticio o sobrenatural), lo que permite trazar lazos sociales entre sí, se plantea relaciones sociales de los hombres entre sí y con su pasado comunal.  Los términos de parentesco no sólo conectaban al monarca con su entorno humano sino también con el mundo divino, a través de su condición filial. Es rey es un ser divino, hijo de otros ser divino, su padre.

El parentesco egipcio antiguo resulta ser un sistema simétrico (con parientes paternales y maternales) y bilateral (la filiación de ego se traza tanto respecto de la parentela del padre como de la madre). Esas características inciden en criterios de herencia: tanto hombres como mujeres podían heredar de ambos progenitores. Respecto a la residencia, cada nueva pareja constituía una nueva familia nuclear y construía una nueva casa 

Egiptólogo Marcelo Campagno


CEMENTERIO Y MUERTE

a-       A partir de los cementerios predinásticos se ha podido analizar la distribución del espacio que determina la existencia de diversos agrupamientos de tumbas en las necrópolis lo cual reflejaría la existencia de grupos clánicos o familiares

También hay indicios que hace sospechar la existencia de un mismo principio subyacente a la organización del espacio funerario y residencia predinástico. Se advierte cierto paralelismo entre el formato de las tumbas y de las viviendas, que para ambas es redondeados y oval en las fases más antiguas y que registra la aparición de formas rectangulares en épocas más recientes.

Según Godelier el mundo no estatal suele definirse no en función de sus integrantes vivos en un momento determinado sino “como conjunto de los antepasados muertos y de sus descendientes vivos o por nacer”  de modo que la comunidad aparece como una realidad superior a los individuos como el factor de unidad entre los individuos y entre las generaciones. Se observa que la continuidad en las formas de la morada de los vivos y de sus antepasados muertos corresponde a la permanencia simbólica de los parientes muertos en el ámbito de la comunidad, los lazos parentales persisten por sobre la desaparición física de los individuos: los muertos reciben un trato similar al que reciben los vivos

La participación de los parientes muertos en el mundo de sus descendientes vivos también se manifiesta en la relación con las ofrendas para los difuntos depositadas en el interior de las tumbas. Esas ofrendas eran colocadas con el objeto de los difuntos pudieran continuar practicando sus actividades vitales en el mundo de ultratumba. La muerte no disolvía los vínculos con la comunidad, tampoco liberaba de la sociabilidad ni de las obligaciones parentales…por ello el difunto podía seguir participando de los circuitos de reciprocidad propias de las normas de parentesco

Tanto la distribución del espacio mortuorio como las homologías entre las formas de las tumbas y de las viviendas y de los principios que subyacen a la colocación de ofrendas son indicativos de una función ampliada de la práctica de parentesco en el Nilo.

FUENTES (Cátedra Antiguo Oriente, FHCS, Comodoro Rivadavia, 2019)

No hay comentarios:

Publicar un comentario